CUANDO CAMBIAR LOS FILTROS DE AGUA DE UN PURIFICADOR

CUANDO CAMBIAR LOS FILTROS DE AGUA DE UN PURIFICADOR

En un anterior articulo Hacía referencia a uno de los principales motivos por los que el cambio de los filtros en un equipo de ósmosis es importante. En el tratábamos el mantenimiento desde el punto de vista de la conservación y el buen funcionamiento de nuestro equipo. En esta entrada trataremos el tema del mantenimiento de los filtros purificadores de agua. Este tipo de purificadores de agua tienen un principio de funcionamiento distinto al de los basados en la ósmosis inversa, es por ello que los males derivados de su falta de mantenimiento son totalmente distintos.

El principio de funcionamiento de un filtro purificador de agua está fundamentado en la retención de la mayor parte de los contaminantes que es capaz de retirar del agua. También en la capacidad de modificar eliminando varios de los elementos que queremos retirar del agua, como son el cloro y sus derivados. Con estos elementos el carbón activado (principal sustancia purificadora)  hace una reacción química que los elimina o modifica.

El cambio de los elementos filtrantes (cartuchos de nuestro purificador de agua) como norma general se debe efectuar como mínimo una vez al año. Esto anterior no es respetado por muchas personas alegando que el agua les sigue sabiendo bien. Lo cierto es que nunca podemos confiar en que el simple hecho de que el agua tenga buen sabor nos indique que el filtro purificador este cumpliendo su misión. Como dije en el párrafo anterior, la capacidad de modificar el cloro y sus derivados hace que el buen sabor del agua no sea un indicador fiable del buen funcionamiento de nuestro purificador de agua. Ahora explicare por qué: El carbón activado de nuestros filtros, tiene un gran poder de retención de muchos de los contaminantes que pretendemos retirar. Este poder de retención es el que antes pierde por la saturación de sus poros con el uso. Sin embargo el poder de modificar y eliminar el cloro permanece durante mucho más tiempo. Cuando decimos que el agua nos sabe bien es por esto último, el filtro sigue retirando parte del cloro pero no es capaz de retirar el resto de contaminantes que también queremos eliminar.

Un filtro saturado ha retenido innumerables sustancias que no solo ya no retiene, también las puede ir soltando, aparte de por su saturación por varias cosas que suceden en su interior. La suciedad retenida es siempre colonizada por bacterias, que hacen que esta suciedad su medio de vida, movilizando muchas de las sustancias retenidas haciendo que el filtro las libere. Siempre debemos pensar que un filtro es un almacén, donde esta suciedad y sustancias no deseadas se van acumulando, y todo almacén acaba por llenarse.

La suciedad retenida y las bacterias anteriormente mencionadas, son otro de los motivos para efectuar el cambio de nuestros filtros. No debemos de hacer que la suciedad retenida se convierta en un cultivo descontrolado de bacterias. Esto es especialmente importante en aguas poco o mal tratadas, en las que abundan los sedimentos y residuos. Estas bacterias normalmente no son nocivas, pero en el caso de una infección por patógenos pueden ser peligrosas para la salud. La imagen que ilustra esta entrada es un claro testimonio de lo que puede retener un purificador de agua, solo en su etapa de sedimentos. Podéis imaginar cómo era el agua resultante después de atravesar toda esa suciedad, por muy limpia que viniera se ve contaminada por unos filtros sucios en un equipo mal mantenido.

 Con estos conocimientos que comparto con vosotros podéis conocer los motivos más que fundamentados para que mantengáis vuestros purificadores de agua. Un cambio de filtros tiene un coste más que asumible, despreciable frente a los beneficios de tener miles de litros de agua de mayor pureza y calidad a nuestra disposición. Sin cargar con pesadas garrafas, crear más residuos con sus envases ni tener que acumular agua embotellada.

Salud a todos.